11º Festival de vapor en Dresden -Dresdner Dampflokffen-

 Ticket de entrada

Un evento espectacular y totalmente distinto a lo que he podido experimentar, en cuanto a locomotoras de vapor se refiere.

El museo del ferrocarril de Dresden (Eisenbahnmuseum Dresden) organiza un auténtico festival del vapor. Este año es la 11a edición.  Locomotoras venidas de muchas partes del país ( y en este año de la República Checa también) se concentran el deposito de locomotoras del museo, en perfecto estado y en marcha. Se organizan muchos trenes históricos que recaban en Dresden con miles de aficionados.

Durante toda la jornada las locomotoras van saliendo una a una del depósito y en la rotonda, un speaker la va presentando en alemán. Se puede escuchar su locución a través de altavoces repartidos por todo el recinto. Habla de sus características técnicas, historia, y de su situación actual (conservación, ubicación, asociación, museo, etc…). Es una pena no entender el alemán. La locomotora, situada en la rotonda como una vedette, va girando para que se pueda observar desde todos los ángulos. y el speaker, en medio del puente, va hablando sobre ella. Así una locomotora tras otra…. Y por la tarde… se repiten.

El festival dura tres días. Yo asistí el viernes, que previsiblemente es el día de menos afluencia de gente. Ese día estaban las locomotoras BR 91 134, BR 50 3610, BR 50 3648-8, BR 58 311 (Rafael), BR 52 8079-7, BR 01 137, BR 01 202, BR 03 2155-4 y la checa 556 0506. También estaba la bella BR 89 6009, pero parada en un lateral, y la gorda diésel DR 118 552-9 que iba y venía de vez en cuando…. No todas estaban simultáneamente siempre, puesto algunas partían de sus respectivos viajes. Otras se quedaban en la estación central de Dresden, otro punto de interés, desde donde llegaban y salían los trenes especiales.

Prácticamente todo es accesible. Puedes pasear y divagar por todas las partes del museo y depósito. Llama especialmente la atención, el ambiente del interior de un depósito de locomotoras de vapor vivas: ambiente casi irrespirable de humo, sucio, aceite y grasa en cada centímetro cuadrado del depósito, y mucha agua por el suelo de purgas y derrames.  Ahora se trata de una fiesta, pero delata lo duro que debía ser trabajar antaño, día a día en un lugar en estas condiciones.

Otro aspecto que todavía no había visto, es la recogida de humos de las locomotoras, y la chimenea del depósito humeando copiosamente.

Y no podían faltar los tradicionales viajes vaivén. Colas de niños, para subirse a las locomotoras, que se iban alternando conforme transcurría el día.

Y fuera de las instalaciones del museo, tras la rotonda, una V60 no paraba con sus maniobras de traer y llevar vagones de aquí para allá. Un magnífico telón de fondo ferroviario, para la fiesta.

Paralelamente, se instala el clásico mercadillo en las instalaciones del museo: libros, modelismo, material de segunda mano, artículos ferroviarios de todo tipo, stands de asociaciones, etc. Actividades para los niños, y también los imprescindibles puestos de salchichas, cerveza y cafés.

 

Noche

Pero lo realmente atrayente era el espectáculo nocturno, pensado para fotógrafos. Una ‘night lok – parade’. De 7 a 10 de la noche, con entradas limitadas a 25 euros, se abre el depósito, se ilumina y se inicia un espectáculo totalmente inédito para mí. Cargo con mi trípode y me dispongo a buscar una buena ubicación. Colapso de trípodes. Imposible conseguir un palmo cuadrado puesto que llegué 3 minutos tarde. Finalmente, negociando, conseguí un lugar bastante aceptable, junto a los técnicos de luces.

Esta vez, el speaker anunciaba algunas instrucciones en inglés. Ahora no se puede pasear, ni invadir la zona de locomotoras. La zona del depósito debe estar libre. Todos quietos en su sitio.

Las locomotoras van saliendo una a una hacia la rotonda. Ésta gira numerosas veces mientras los focos la iluminan. Son focos led, motorizados para orientarlos, pero que dan una luz demasiado fría, en contraste con la iluminación más cálida original del edificio. En ocasiones se modifica la temperatura, la intensidad y la posición de las luces, para tratar de lograr el mejor efecto sobre la locomotora. A mí no me acabó de convencer, puesto que las fotografías no resultaban nada naturales, muchos reflejos, sombras duras y mala uniformidad. Pero forma parte del espectáculo. Un efecto curioso, y realmente divertido, era iluminar el humo y vapor de las locomotoras. Los técnicos de las luces se lo pasaban en grande, creando “humos rojos, violetas o azules”.

Finalmente, todas las locomotoras bien dispuestas en las puertas del depósito (menos dos…), para una foto final de “familia”. Para esta foto nos dejaron a todos subir en el puente de la rotonda, orientado estratégicamente de cara al depósito.

La noche era fría, muy fría. Gorro, guantes y bufanda. De pie, quieto, durante tres horas en la intemperie, acabas agotado y con un más que probable resfriado. Pero es una experiencia, que a pesar de todo, no descarto repetir.

Más fotos del evento:

Flyer:

 

 

 

 

 

 

 

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