El tren del Harz

 

Uno de los recorridos más bellos en locomotora de vapor.

El tren del Harz es la ultima linea regular europea con locomotoras de vapor. Hoy en día, es visitado por turistas de todo el mundo. Atraviesa el magnifico parque nacional del Harz, partiendo de la ciudad de Wernigerode, y en la linea que nos ocupa, ascendiendo hasta Brocken. La linea se construyó a finales del siglo XIX, y ha funcionado hasta hoy, salvo la interrupción de la segunda guerra mundial, que fue bombardeada junto con la cima de Brocken, que albergaba un centro de comunicación y espionaje.  Posteriormente, estuvo a punto de desaparecer tras la reunificación alemana, dado que se cuestionaba su utilidad y rentabilidad.

El parque nacional del Harz también ha sufrido la presión minera durante siglos, que malogró sus bosques, hoy en día repoblados y bien conservados. Restos de su actividad minera pueden encontrase y visitarse por todo el parque.

Tenía muchas ganas de tomar este tren en invierno, para disfrutar de su mágico trayecto entre increíbles paisajes nevados. Siempre es un riesgo en invierno, pues la climatología puede jugarte una mala pasada: Desde días cerrados con niebla, hasta días de fuerte temporal de nieve y frío que puede provocar el cierre de la línea hasta Brocken. Pero nuestro día de diciembre, fue un autentico regalo. Frío descomunal, todo nevado desde Drei Annen Hohne, pero un día soleado espléndido. Decidimos salir de Drei Annen Hohne para ajustarnos mejor a los Horarios. Hay que mirarlos bien, pues no todos regresan a Wernigerode, o la estancia en Brocken resulta o demasiado corta o larga. Mucha gente, vuelve con el mismo tren de subida, que permanece solo unos 15 minutos, el tiempo de la maniobra de cambio de cabecera de la locomotora. Nosotros decidimos permanecer una hora en Brocken, y regresar en el siguiente, y disfrutar de las vistas durante un rato.Cogemos el tren 8933 a las 10:30 h de la mañana, con su impecable locomotora BR 99 236, y sus preciosos vagones bicolores con balcones, que configuran una clásica, elegante y preciosa rama, que encaja perfectamente en los paisajes boscosos del Harz. Los vagones, tipo “cajas de truenos” disponen de la obligada calefacción, pero los asientos, obviamente, no son especialmente cómodos. Algunos vagones disponen de servicios. Yo me instalé en los balconcitos para fotografiar paisaje y disfrutar más “en vivo” del trayecto. El frío es impresionante. Imposible permanecer allí sin gorro, bufanda, guantes y cuerpo bien abrigado.

El tren va cruzando paisajes nevados y bosques colosales. Cruzamos numerosos senderistas que se detienen al paso del tren para fotografiarlo. El humo y vapor de la vaporosa se entremezclan con las altas copas de los árboles y los rayos de sol. Un auténtico espectáculo visual.

Arriba, a pesar de que no se trata de una cima especialmente alta (1.156 m), el tiempo era infernal. Unos 40-50 cm de nieve, que una maquina prevista para ello limpia de las vías. Todo despejado, pero temperaturas de 5-6ºC bajo cero con fuertes vientos que levantaban los cristales de hielo y aumentaban la sensación de frío. Las “estalactitas”de hielo en las farolas totalmente horizontales. El piso helado, prometía caídas. Con este entorno, imposible recrearse con las vistas ni mantenerse en el exterior. Capuchino caliente en la cafetería del complejo de Brocken y a disponerse a bajar. El tren de bajada es el 8926, arrastrado por la misma locomotora BR 99 236. Al poco de partir nos desviamos hacia una vía muerta y nos detenemos. Esperamos unos minutos para dejar paso a la Mallet que sube. Maniobra de entrada y salida de la vía, con los cambios de aguja manuales, bajando y subiendo de la locomotora. Una sola parada en el trayecto, Schienke, y regreso a Drei Annen Hohne. Allí, pudimos recrearnos con la maniobra de la locomotora, carga de agua con la aguada, limpiezas y engrases. Un regalo para los amantes del vapor. El precio del trayecto de subida y bajada se me antoja caro. 41 Euros, independientemente del punto de salida.

Unos 50 minutos de subida y otros 50 bajada, para pasar una mañana inolvidable, en un trayecto ferroviario único.

 

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